Alimentos de otoño en el embarazo: 5 imprescindibles y qué aportan a tu bebé
Vas al mercado en octubre y de repente todo ha cambiado. Han desaparecido los melocotones, aparecen montañas de calabaza, vuelven las coles y hay castañas en cada esquina. Y tú, embarazada, piensas si tiene algún sentido cambiar tu compra o si esto de comer de temporada es más estético que otra cosa. Los alimentos de otoño en el embarazo tienen bastante más que aportarte de lo que parece, y no por moda.
Porque cada uno de los cinco que te traigo hoy cubre algo muy concreto que tu cuerpo te está pidiendo justo ahora: el cansancio que no se va durmiendo, el estreñimiento, los calambres de las tres de la mañana, las náuseas que solo te dejan comer cosas suaves.
Como nutricionista especializada en embarazo, hoy voy a contarte de cada uno tres cosas: qué hace por ti, qué hace por tu bebé y en qué trimestre importa más. Y por el camino vamos a aclarar el miedo a la vitamina A, que causa mucha confusión y que tiene una explicación bastante tranquilizadora.
📖 Si lo que peor llevas ahora mismo es el cansancio, te dejo la guía completa en hierro en el embarazo: cómo prevenir la anemia sin obsesionarte con los suplementos.
Por qué los alimentos de otoño en el embarazo no son una moda
«De temporada» suena a tendencia, así que déjame explicarte por qué no lo es.
Una fruta o una verdura de temporada se recoge madura y llega a tu casa en días, no en semanas. Eso significa más vitaminas que la misma pieza recogida verde y guardada meses en cámara frigorífica. Significa mejor sabor, que cuando tienes náuseas no es un detalle menor sino la diferencia entre comértelo o dejarlo en el plato. Y significa también más barato.
Así que esto no va de comprar nada raro ni de ir a una tienda especializada. Va de mirar lo que ya está en tu frutería y en el súper en octubre y saber para qué te sirve.
1. Calabaza y boniato: lo que entra cuando no entra nada
Para ti. Si estás en el primer trimestre y llevas semanas comiendo lo que puedes y no lo que quieres, la calabaza y el boniato suelen ser de lo poco que entra bien: textura suave, sabor dulce, sin olor fuerte y se comen templados. Cuando todo te da asco, un puré de calabaza a veces es lo único que se queda dentro.
Y no, no es «poco alimento»: aportan fibra, potasio y sacian de verdad. Si además llevas días sin ir al baño, esa fibra juega a tu favor.
Para tu bebé. Aquí está lo importante. La calabaza y el boniato son de los alimentos con más betacaroteno que puedes comprar. Tu cuerpo lo convierte en vitamina A, y la vitamina A es la que dirige el desarrollo de los pulmones, los ojos y el sistema inmune de tu bebé, además de ordenar la diferenciación celular durante el primer trimestre.
Para que te hagas una idea: 100 gramos de boniato aportan unos 667 microgramos de equivalentes de vitamina A, y tu recomendación diaria en el embarazo ronda los 700. Con un boniato al horno tienes el día prácticamente resuelto.
Retinol y betacaroteno no son lo mismo (y esto importa)
Probablemente estés pensando: «pero ¿la vitamina A no era peligrosa en el embarazo?». Es una duda muy común pero debemos hacer una distinción importante.
La vitamina A problemática es el retinol, la forma ya preformada que encuentras en el hígado, el paté, algunos suplementos y las cremas con retinol. Esa sí tiene un techo, en torno a los 3.000 microgramos diarios, y superarlo se ha relacionado con malformaciones en el bebé.
El betacaroteno de las verduras naranjas funciona de otra manera: tu intestino solo convierte en vitamina A la cantidad que necesita y deja pasar el resto. Por eso comer calabaza no te va a intoxicar.
💡 Regla sencilla: retinol (paté, hígado, cremas) tiene tope. Betacaroteno (calabaza, boniato, zanahoria) no es un problema.
Cómo comerlos. Al horno con piel, en crema, en puré o en gajos. Y siempre con un chorrito de aceite de oliva, porque el betacaroteno es liposoluble y sin grasa lo aprovechas mucho peor.

2. Nueces: el estudio español que casi nadie ha leído
Para tu bebé. Empiezo por aquí porque hay una investigación hecha en España que merece que conozcas.
El proyecto INMA siguió a más de 2.200 parejas de madre e hijo en Asturias, Guipúzcoa, Sabadell y Valencia. Registraron cuántos frutos secos comían ellas durante el embarazo y después evaluaron a los niños al año y medio, a los 5 años y a los 8 años con test estandarizados.
Los hijos de las madres que más frutos secos comían obtuvieron mejores resultados en función cognitiva, capacidad de atención y memoria de trabajo. Y la cantidad no era ninguna barbaridad: algo menos de tres raciones de 30 gramos a la semana. Tres puñaditos en siete días.
El detalle más interesante es que el efecto aparecía cuando los consumían en el primer trimestre. Al analizar el tercero, la relación era mucho más débil o directamente no aparecía.
Ahora, con honestidad: es un estudio observacional, fue el primero de este tipo y los propios autores piden prudencia hasta que se replique. No te estoy diciendo que comer nueces le suba el cociente intelectual a tu bebé. Te estoy diciendo que hay una señal interesante, que es barata, fácil y sin ninguna contraindicación. Eso ya me parece motivo suficiente.
Para ti. Treinta gramos de nueces aportan unos 45 miligramos de magnesio, el mineral del que todas nos acordamos a las tres de la mañana cuando nos despierta un calambre en el gemelo. Además sacian bastante, así que ayudan si llegas a media tarde con hambre voraz.
📖 Si los calambres nocturnos son tu problema, te lo cuento a fondo en magnesio y embarazo: ¿debo dejar de tomarlo?.
⚠️ Un aviso: la nuez tiene omega-3, pero del tipo ALA, y tu cuerpo solo convierte una parte muy pequeña en DHA, que es el que construye el cerebro y la retina de tu bebé. Las nueces suman, pero no sustituyen al pescado azul pequeño ni a tu suplemento de DHA si lo tienes pautado.
Cómo comerlas. Un puñado pequeño son cuatro o cinco nueces. En otoño las encuentras con cáscara, que se conservan mejor y saben bastante distinto.

3. Lentejas: el cansancio que no se arregla durmiendo
Para ti. Si estás en el segundo trimestre agotada de una forma que no entiendes, porque duermes y aun así te levantas como si no lo hubieras hecho, esto te va a encajar.
Durante el embarazo tu volumen de sangre aumenta muchísimo, entre un 30% y un 45%. Pero no crece todo a la vez: el plasma, la parte líquida, sube más rápido que los glóbulos rojos. El resultado es que tu sangre se diluye. Se llama anemia fisiológica del embarazo, es normal y no significa que estés enferma. Lo que sí significa es que tu necesidad de hierro se dispara: pasas de 18 miligramos diarios a unos 27.
Un plato de lentejas te aporta una parte importante de ese hierro, más folato, más proteína y más fibra. Y encima es un plato caliente, que es justo lo que apetece cuando empieza a refrescar.
Para tu bebé. Este dato me parece de los más bonitos: tu bebé no usa el hierro solo para crecer ahora. En el tercer trimestre está montando su propia despensa, acumulando reservas de hierro que le durarán aproximadamente sus primeros meses de vida fuera. Y todo eso lo saca de ti. Por eso el hierro del final del embarazo no va solo de que tú no estés agotada: va de con qué reservas nace él.
⚠️ El hierro de la lenteja es hierro no hemo y se absorbe peor que el de la carne. Comer lentejas no sustituye al suplemento de hierro si tu Nutricionista, matrona o tu ginecólogo te lo han pautado por analítica. Eso se decide con tus datos, no con un artículo.
Cómo comerlas. Dos trucos que cambian bastante: acompáñalas con algo rico en vitamina C (pimiento rojo, un poco de limón, perejil fresco) y no tomes café o té justo después, porque los taninos frenan la absorción. Deja pasar una hora entre ambos.
4. Coles de otoño: el que casi nadie nombra
Brócoli, coliflor, coles de Bruselas y col rizada. Probablemente no era el que esperabas, pero espera a ver por qué está aquí.
Para tu bebé. En el tercer trimestre tu bebé está construyendo su esqueleto a toda velocidad. Fija de media unos 200 miligramos de calcio al día, y hacia la semana 35 puede llegar a los 330. Al nacer, sus huesos contienen entre 20 y 30 gramos de calcio.
Todo ese calcio sale de ti. Y si no se lo aportas con la comida, tu cuerpo lo saca de tus propios huesos, porque para tu organismo la prioridad siempre es el bebé.
Ahora la parte tranquilizadora: tu cuerpo ya se ha preparado para esto. Desde mitad del embarazo tu intestino absorbe casi el doble de calcio que antes, y esa adaptación empieza antes de que tu bebé lo necesite. Tu cuerpo va por delante. Lo único que tienes que hacer es darle materia prima.
Para ti. El calcio de las coles se absorbe especialmente bien porque tienen muy poco oxalato, ese compuesto que en las espinacas secuestra buena parte del calcio y hace que aproveches mucho menos del que figura en las tablas. Además aportan vitamina K, folato y fibra.
El mito de los gases. «Es que las coles me sientan fatal.» Te entiendo, y con la barriga apretando lo último que quieres es hincharte más. Prueba así: empieza por brócoli y coliflor, que suelen sentar mejor que las de Bruselas; cocínalas al vapor sin pasarte de cocción, que es lo que más olor y más gas genera; y añade comino, hinojo o laurel. No empieces por un plato entero en crudo.

5. Kiwi: el que multiplica el efecto de las lentejas
Primero, el estreñimiento. Es de lo más común del embarazo y de lo que menos se habla porque da apuro. La progesterona relaja tu intestino, el útero empuja, el suplemento de hierro aprieta todavía más, y acabas llevando días incómoda y con miedo a forzar por las hemorroides.
Hay ensayos clínicos que han probado el kiwi para esto: dos kiwis al día mejoran la frecuencia y la consistencia de las deposiciones. sinceramente, la evidencia es de calidad moderada-baja y la mejora es discreta, no es un laxante. Pero es comida, cuesta poco y no tiene efectos secundarios. Antes de recurrir a nada más, merece la pena probarlo.
📖 Si el estreñimiento es tu batalla diaria, tienes la estrategia completa en estreñimiento en el embarazo: cómo aliviarlo de verdad.
Y ahora el truco. Un kiwi aporta alrededor de 90 miligramos de vitamina C, y la vitamina C tomada en la misma comida aumenta de forma significativa la absorción del hierro no hemo. ¿Te acuerdas de las lentejas?
Lentejas de plato y kiwi de postre, en la misma comida. Así el postre pasa a formar parte de la estrategia. Es de las cosas más sencillas y rentables que puedes hacer por tu hierro esta semana.
Para tu bebé. Esa vitamina C no solo moviliza hierro: es imprescindible para fabricar colágeno, que es literalmente la estructura sobre la que se montan la piel, los cartílagos, los vasos sanguíneos y los huesos de tu bebé.
Cómo comerlo. Dos al día, mejor acompañando a una comida que suelto a media tarde. En otoño empieza la temporada del kiwi español, sobre todo gallego y asturiano.

Qué alimentos de otoño priorizar en el embarazo según tu trimestre
| Alimento | Trimestre clave | Para ti | Para tu bebé |
|---|---|---|---|
| Calabaza y boniato | 1º y 2º | Entra bien con náuseas, fibra | Vitamina A segura: pulmones, ojos, inmunidad |
| Nueces | 1º sobre todo | Magnesio y calambres, saciedad | Señal en neurodesarrollo |
| Lentejas | 2º y 3º | Cansancio y anemia fisiológica | Sus reservas de hierro al nacer |
| Coles de otoño | 3º | Calcio bien absorbido, vitamina K | Su esqueleto |
| Kiwi | Todo el embarazo | Estreñimiento | Colágeno, y multiplica el hierro |
Cómo combinar los alimentos de otoño en el embarazo en tu semana
No hace falta que los metas todos todos los días. Con estas combinaciones ya estás aprovechando la temporada:
- Lentejas con pimiento rojo y kiwi de postre. La combinación estrella para el hierro.
- Crema de calabaza con un chorrito de aceite de oliva y unas nueces troceadas por encima.
- Boniato al horno con brócoli al vapor como guarnición de cualquier proteína.
- Un puñado de nueces a media mañana, sobre todo si estás en el primer trimestre.
- Dos kiwis al día, uno en el desayuno y otro de postre en la comida.
Resumen: los 5 alimentos de otoño en el embarazo
- Calabaza y boniato: lo que entra cuando nada entra, y betacaroteno seguro para tu bebé.
- Nueces: magnesio para tus calambres y una señal interesante en neurodesarrollo, sobre todo en el primer trimestre.
- Lentejas: hierro para tu cansancio y para las reservas con las que nacerá tu bebé.
- Coles de otoño: calcio muy bien absorbido justo cuando tu bebé monta su esqueleto.
- Kiwi: ayuda con el estreñimiento y multiplica el hierro que absorbes de las lentejas.
- Betacaroteno no es retinol. La calabaza no te va a intoxicar de vitamina A.
- Ninguno es obligatorio. Aquí no venimos a comer perfecto, venimos a comer con criterio.
¿Quieres saber qué priorizar en cada trimestre de tu embarazo?
Está muy bien saber qué alimentos de otoño en el embarazo merecen la pena, pero seguro que te quedan preguntas que no caben en un artículo: qué te toca priorizar en el segundo trimestre, qué suplemento necesitas de verdad, o qué hacer si tu analítica dice una cosa y tú te encuentras de otra.
En No Drama, Mama trabajamos exactamente eso: que dejes de ir juntando información suelta de aquí y de allá y tengas un plan que encaje con tu momento, tus gustos y tus analíticas.
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