Estás en el segundo o tercer trimestre de embarazo y de repente subir tres escalones se siente como haber corrido una maratón. Te levantas del sofá y el mundo parece pixelado por un segundo. Tus piernas pesan tanto que solo quieres volver a la cama. Y aunque todo el mundo te dice «es normal estar cansada embarazada», tú sabes que esto es diferente. No es solo cansancio de embarazada. Muchas veces es tu cuerpo gritándote que tus niveles de hierro en el embarazo están bajo mínimos. Esa sensación de agotamiento extremo tiene una explicación biológica. Y lo más importante: tiene solución.
Seguro que en tu última analítica te han dicho «tienes la ferritina un poco baja, toma este suplemento» y te han despachado con un «come más carne». Punto. Fin de la conversación. Hoy vamos a ponerle remedio a eso. Si te has sentido perdida entre cifras de hemoglobina y botes de pastillas que te sientan fatal al estómago, quiero que sepas algo: no estás exagerando. Tu cansancio es real.
Como nutricionista especializada en embarazo, voy a explicarte por qué el hierro es el protagonista silencioso de tu gestación. Vamos a hablar de ciencia para que entiendas no solo qué comer, sino cómo combinarlo para que el hierro llegue directo a donde tú y tu bebé lo necesitáis.
Hierro en el embarazo y por qué tu cuerpo necesita tanto
El hierro es un mineral esencial que tu cuerpo utiliza para fabricar hemoglobina, una proteína de los glóbulos rojos que transporta el oxígeno desde los pulmones al resto del organismo. Suena técnico, pero es sencillo: sin hierro, no hay oxígeno. Y sin oxígeno, todo se apaga.
Durante el embarazo, la demanda de hierro se dispara. Y no es porque sí. Es porque no eres solo tú. Hay un sistema entero expandiéndose.
Tu volumen de sangre aumenta (mucho)
A partir del segundo trimestre, tu volumen de sangre aumenta casi hasta en un 50%. Cincuenta por ciento. Casi el doble de sangre circulando por tu cuerpo.
Imagina que tu sistema circulatorio es una red de autopistas. De repente, hay muchos más camiones (sangre) circulando para llevar oxígeno y nutrientes a la placenta y a tu bebé. Para fabricar todos esos camiones extra, tu cuerpo necesita una cantidad mayor de hierro.
Tu bebé es un «ladrón» de guante blanco
Y lo digo con todo el cariño del mundo. Tu bebé extrae el hierro de tus reservas para formar sus propios glóbulos rojos, su sistema muscular y su cerebro en desarrollo.
Además, la placenta (ese órgano temporal pero vital) también requiere hierro para funcionar correctamente como puente de vida entre tu bebé y tú.
El resultado: Si no tienes suficiente hierro entrando, tu cuerpo empieza a vaciar el depósito. Y cuando el depósito se vacía, empiezan los síntomas.
Síntomas de falta de hierro en el embarazo (tu cuerpo te está avisando)
A veces, la analítica llega tarde y los síntomas ya te están gritando. Aquí están las señales más comunes de que tus niveles de hierro en el embarazo podrían estar bajo mínimos:
Fatiga extrema
No es el cansancio normal del embarazo. Es un agotamiento que no se va ni durmiendo 10 horas seguidas. Es sentir que no tienes gasolina ni para ducharte.
Palidez
Especialmente visible en el interior de los párpados o debajo de las uñas. Si te miras y estás más pálida de lo normal, presta atención.
Palpitaciones
Sientes que el corazón late más rápido de lo normal al hacer esfuerzos mínimos. Subir unas escaleras y sentir que el corazón se te sale del pecho.
Mareos y visión borrosa
Ese momento en el que te levantas y todo se vuelve negro o pixelado por unos segundos.
Irritabilidad y falta de concentración
El famoso «baby brain» a veces no es solo de las hormonas. Es falta de oxígeno cerebral por niveles bajos de hierro.
Pica (antojos extraños)
Un deseo raro de comer cosas que no son alimentos: hielo, tierra, tiza, papel. Es una señal clásica de anemia ferropénica. Si te pasa, cuéntaselo a tu médico.
Si reconoces varios de estos síntomas, no lo ignores. Pide una analítica completa que incluya ferritina y todos los marcadores del metabolismo del hierro (no solo hemoglobina).
Por qué es vital tener buenos niveles de hierro en el embarazo
No se trata solo de que tú te sientas bien (que es prioritario, por supuesto). Es que los niveles óptimos de hierro en el embarazo tienen implicaciones a largo plazo para ti y tu bebé.
1. Prevención del parto prematuro
La evidencia científica muestra que niveles óptimos de hierro reducen el riesgo de parto pretérmino y de bajo peso al nacer.
2. Desarrollo cerebral del bebé
El hierro es clave para el desarrollo del cerebro fetal. Un aporte adecuado asegura que las conexiones neuronales se formen correctamente. Tu bebé está construyendo su cerebro ahora mismo, y el hierro es uno de los materiales de construcción.
3. Tu recuperación posparto
Llegar al parto con buenas reservas de hierro te protege frente a las pérdidas de sangre normales del alumbramiento. Y te da la energía que necesitarás para la lactancia, las noches sin dormir y el cuidado del recién nacido.
En resumen: Cuidar tu hierro en el embarazo es cuidar tu salud ahora y después del parto. Incluso para sus reservas al momento de iniciar la alimentación complementaria.
Fuentes de hierro en el embarazo: no todo el hierro es igual
Aquí es donde muchas veces fallamos por falta de información. No todo el hierro se absorbe igual. Y esto es clave para entender qué comer y cómo combinarlo.

Existen dos tipos de hierro en los alimentos:
1. Hierro Hemo (de origen animal) – El que mejor se absorbe
Por qué funciona: Es el hierro que tu cuerpo reconoce mejor. Es el campeón de la absorción.
Dónde encontrarlo:
- Moluscos: Berberechos, mejillones y almejas (siempre bien cocinados, nada crudo). Son auténticas bombas de hierro.
- Carnes rojas magras: Consumo moderado, priorizando cortes de calidad. Ternera, solomillo, carne picada magra.
- Pescados: Sardinas, boquerones, caballa.
- Aves: Pollo, pavo (aunque tienen menos que la carne roja, su absorción es excelente).
- Huevos
Ejemplo práctico: Un plato de almejas cocidas con limón te aporta muchísimo hierro de excelente absorción.
2. Hierro No Hemo (de origen vegetal) – Abundante pero caprichoso
Por qué funciona: Es muy abundante en la dieta, pero su absorción es más caprichosa (entre el 2% y el 20%). Se ve afectado por otros componentes de los alimentos. Necesita ayuda para absorberse bien.
Dónde encontrarlo:
- Legumbres: Lentejas, garbanzos, alubias, soja.
- Frutos secos: Especialmente pistachos, anacardos y almendras.
- Semillas: Semillas de calabaza.
- Verduras de hoja verde: Espinacas, acelgas (aunque el mito de Popeye era exagerado, siguen siendo valiosas).
- Cereales integrales: Quinoa, avena.
La clave: Si comes hierro vegetal, necesitas combinarlo bien para que se absorba. Y ahí es donde entra el siguiente punto.
Cómo mejorar la absorción de hierro en el embarazo
Si tienes niveles bajos de hierro en el embarazo, no basta con comer alimentos ricos en hierro. Hay que saber invitarlo a entrar en la célula. Aquí está el truco que marca la diferencia.
Potenciador 1: Vitamina C (tu mejor aliada)
Por qué funciona: La vitamina C transforma el hierro no hemo (el de las lentejas, por ejemplo) en una forma química mucho más fácil de absorber por el intestino. Puede multiplicar la absorción hasta por 3 o 4.
Cómo hacerlo:
- Añade perejil fresco a tus platos antes de comerlos
- Añade un chorrito de limón a tus platos de legumbres
- Toma una naranja o un kiwi de postre después de una comida rica en hierro
- Acompaña tus cenas con ensaladas de pimiento rojo crudo o brócoli poco cocinado
- Toma fresas con tu bol de avena por la mañana
Ejemplo práctico:
- Lentejas con pimientos rojos salteados y un chorrito de limón
- Espinacas salteadas con zumo de limón por encima
- Garbanzos con tomate fresco

Potenciador 2: Combina hierro vegetal con animal
Por qué funciona: La ciencia ha demostrado que añadir una pequeña cantidad de proteína animal a una fuente vegetal aumenta la absorción del hierro de esta última.
Cómo hacerlo:
- Añade un poco de pollo picado o un huevo cocido a tus lentejas
- Pon sardinas en conserva sobre tu ensalada de espinacas
- Acompaña tus garbanzos con un poco de carne
No tienes que comer grandes cantidades de carne. Un poco es suficiente para ayudar a absorber el hierro vegetal.
Bloqueadores: Lo que NO debes hacer si quieres absorber mejor el hierro
Algunos compuestos se unen al hierro y forman un complejo que tu cuerpo no puede digerir, expulsándolo directamente. Evita estos saboteadores:
1. Separa el café y el té
Los taninos del café y el té bloquean la absorción del hierro. Si eres de café después de comer, espera 1 hora después de una comida rica en hierro.
2. Cuidado con los lácteos en la misma comida
El calcio compite con el hierro por el mismo transportador en el intestino. Si vas a tomar un plato rico en hierro (lentejas, carne, espinacas), evita el yogur, la leche o el queso en esa misma comida.
Ejemplo de lo que NO hacer:
- ❌ Lentejas + yogur de postre + café
- ❌ Espinacas con queso + café con leche
Ejemplo de lo que SÍ hacer:
- ✅ Lentejas con pimiento rojo + naranja de postre
- ✅ Espinacas salteadas con limón + kiwi
- ✅ Café 1 hora después de comer
Suplementación de hierro en el embarazo: sin miedo y con orden
Si tu obstetra te ha recetado hierro, es porque tus reservas no dan abasto solo con la dieta. Es una herramienta de salud, no un castigo. Y no, no significa que estés haciendo algo mal, es fisiológico.
¿Cuándo tomarlo?
Lo ideal: En ayunas con un vaso de agua con un chorrito de limón (la vitamina C potencia la absorción). Esto sucede con los suplementos de hierro tradicionales, fíjate bien en el etiquetado de tu suplemento porque ya hay muchos que no interaccionan con alimentos.
Si te sienta mal: Muchas mujeres tienen náuseas, ardor o malestar estomacal con el hierro en ayunas. Si es tu caso, tómalo con un poco de comida (aunque se absorba algo menos, es mejor que no tomarlo).
Si el suplemento te sienta fatal
No sufras en silencio. Habla con tu nutricionista o médico. Hoy en día existen formulaciones que son mucho más amables con el estómago:
- Hierro liposomal: Se absorbe muy bien y no produce estreñimiento ni náuseas
- Hierro sucrosomial: Otra opción que suele sentar mejor
No todas las marcas son iguales. Si una te sienta mal, hay alternativas. También puedes tomarlo en días alternos para evitar estreñimiento.
Plan de un día con hierro suficiente en el embarazo
Para que no te quedes solo con la teoría, aquí tienes un ejemplo de cómo aplicar todo esto en tu día a día:
Desayuno:
- Avena con fresas y nueces
- Por qué funciona: Hierro vegetal (avena) + Vitamina C (fresas)
Media mañana:
- Puñado de pistachos
- Por qué funciona: Hierro + snack fácil de llevar
Comida:
- Lentejas con pimientos rojos y zanahoria
- Un poco de pollo picado por encima
- Naranja de postre
- Por qué funciona: Hierro vegetal + Hierro animal + Vitamina C
Merienda:
- Tostada de pan integral con tahini (pasta de sésamo)
- Kiwi
- Por qué funciona: Hierro vegetal + Vitamina C
Cena:
- Salmón a la plancha con espinacas salteadas con limón
- Quinoa
- Por qué funciona: Hierro animal + Hierro vegetal + Vitamina C

Cuándo consultar con tu profesional
Aunque el cansancio es común en el embarazo, no debemos normalizar el malestar extremo. Consulta si:
- Sientes que te falta el aire incluso estando sentada
- Tus mareos son frecuentes o has llegado al desmayo
- Tienes taquicardias constantes o palpitaciones fuertes
- El suplemento te causa un estreñimiento que afecta tu calidad de vida (hay alternativas, no sufras)
- Te sientes extremadamente débil o sin fuerzas para hacer actividades básicas
No esperes a la próxima revisión si te sientes muy mal.
Conclusión: vigilar el hierro en el embarazo es cuidarte y cuidar a tu bebé
Cuidar tus niveles de hierro en el embarazo es un acto de amor hacia ti y hacia tu bebé. No se trata de comer por dos, sino de nutrirte con estrategia.
Recuerda los puntos clave:
- El hierro transporta el oxígeno que tu bebé necesita para crecer
- Tu volumen de sangre aumenta un 50% y necesitas hierro para fabricarla
- Combina siempre las fuentes vegetales con vitamina C (limón, naranja, pimiento, kiwi)
- Separa el café, el té y los lácteos de tus comidas principales ricas en hierro
- Si el suplemento te sienta mal, pide un cambio (hierro liposomal o sucrosomial)
- No normalices el agotamiento extremo: pide analíticas y ayuda
No estás sola en esto. Es normal tener dudas y sentir que la información médica es a veces demasiado fría o escasa. Pero con estos pequeños cambios en tu plato y en cómo combinas los alimentos, vas a notar cómo recuperas esa energía que el embarazo te pide.
Tu cuerpo está haciendo un trabajo increíble. Dale el hierro que necesita para hacerlo bien.
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