Estás ahí, sentada en el sofá después de comer, sintiendo que tu tripa va a explotar y preguntándote si realmente es tan buena idea comer legumbres en el embarazo. No es solo el espacio que ocupa tu bebé; es esa sensación de hinchazón, de gases atrapados y de una digestión que parece que no va a terminar nunca. Miras el plato de lentejas que te acabas de comer (porque sabes que son buenísimas para el hierro) y piensas: «¿De verdad merece la pena este malestar?». Solo de pensar en la cena, ya te sientes pesada.
A menudo, cuando comentas esto en la revisión o con otras mamás, la respuesta es un encogimiento de hombros: «Es normal, el embarazo es así» o el clásico «Pues no las comas». Pero tú sabes que tu cuerpo necesita nutrientes de calidad y no quieres renunciar a un grupo de alimentos tan completo solo porque tu sistema digestivo haya decidido ir a paso de tortuga. No estás exagerando; la pesadez por las legumbres en el embarazo es real, pero no tiene por qué ser tu norma diaria.
Como nutricionista especializada en embarazo, quiero decirte algo alto y claro: puedes comer legumbres sin terminar con la tripa como un globo. En este artículo vamos a desterrar el miedo a los gases y te voy a enseñar, paso a paso cómo preparar las legumbres en el embarazo para que sean tus mejores aliadas y no tu peor pesadilla digestiva.
¿Por qué las legumbres en el embarazo causan tantos gases y pesadez?
Antes de ir a la solución, necesito que entiendas por qué te ocurre esto. No es que las legumbres sean malas, es que tu cuerpo ha cambiado las reglas del juego y ahora funciona de una forma algo diferente.
La influencia de la progesterona en tu digestión
Desde el primer trimestre, tus niveles de progesterona suben como la espuma. Esta hormona es necesaria para mantener el embarazo, pero tiene un efecto secundario: relaja la musculatura lisa, incluida la de tus intestinos. El resultado es que tu tránsito intestinal se ralentiza para que tu cuerpo tenga más tiempo de absorber nutrientes para el bebé. El problema es que, al ir más despacio, los alimentos pasan más tiempo fermentando y produciendo gases.
Los oligosacáridos: el reto de las legumbres
Las legumbres contienen unos hidratos de carbono llamados oligosacáridos (rafinosa, estaquiosa). Los humanos no tenemos las enzimas necesarias para romper estas cadenas en el intestino delgado, por lo que llegan intactas al colon. Allí, nuestras bacterias amigas se pegan un festín y, como subproducto de esa fermentación, se genera gas.
En una situación normal, quizás ni lo notarías, pero con el útero presionando el estómago y el intestino moviéndose a cámara lenta, ese gas se convierte en una presión muy incómoda.
Los beneficios de consumir legumbres en el embarazo: Oro para tu bebé
A pesar de los gases, las legumbres en el embarazo son, nutricionalmente hablando, un alimento top. Aquí no hay marketing, hay ciencia:
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Hidratos de carbono de absorción lenta: Te dan energía estable durante horas, evitando los picos de azúcar en sangre (clave para prevenir la diabetes gestacional) y los bajones de energía que te dejan KO a media mañana.
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Fibra a raudales: La mejor solución contra el estreñimiento, ese otro gran compañero del embarazo.
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Proteína vegetal de alta calidad: Esencial para la formación de los tejidos de tu bebé.
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Hierro y Ácido Fólico: Dos nutrientes críticos para evitar la anemia y asegurar el correcto desarrollo del tubo neural.
Cómo cocinar las legumbres en el embarazo para facilitar la digestión
Aquí es donde entra la magia de la cocina. No hace falta que dejes de comer legumbres, solo tienes que ayudar a tu cuerpo a romper esas fibras difíciles. Las especias son tus mejores amigas porque ayudan a disminuir la formación de gas y facilitan su expulsión.
1. El Comino: el rey de la digestión
Por qué funciona: El comino estimula la secreción de enzimas pancreáticas, lo que acelera el proceso de descomposición de los alimentos. Cómo hacerlo:
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Añade una cucharadita de comino en polvo directamente al guiso.
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Si haces hummus, dobla la cantidad de comino de la receta original.
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Tip extra: Si no te gusta el sabor fuerte, úsalo en semilla y retíralas antes de comer.
2. El Hinojo (semillas)
Por qué funciona: Es uno de los mejores remedios naturales para los espasmos intestinales y los gases. Ayuda a relajar el músculo gastrointestinal. Cómo hacerlo:
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Añade media cucharadita de semillas de hinojo al agua de cocción de las lentejas o garbanzos.
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Como infusión después de la comida el hinojo no es tan recomendable de forma general, sino más bien puntual ya que no se recomienda en altas concentraciones.
3. El Jengibre fresco
Por qué funciona: Mejora el vaciamiento gástrico (hace que la comida pase antes del estómago al intestino), lo que reduce la sensación de pesadez y las náuseas. Cómo hacerlo:
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Ralla un poco de jengibre fresco en tu plato de lentejas rojas o en ensaladas de legumbres.
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Aporta un toque cítrico y fresco que rompe la pesadez de los guisos tradicionales.
4. El Laurel
Por qué funciona: Facilita la digestión y previene la acidez estomacal, otro síntoma muy común si estás en el segundo o tercer trimestre. Cómo hacerlo:
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Nunca cocines legumbres sin un par de hojas de laurel. ¡Es un básico de supervivencia!

Nuevos formatos: comer legumbres en tu embarazo sin que parezcan legumbres
Si el típico plato de cuchara te resulta muy pesado, la clave es cambiar la textura. Al triturar o procesar la legumbre, estamos haciendo parte del trabajo mecánico que le tocaría a tu estómago.
Hummus de sabores (El kit de emergencia)
El hummus, al estar triturado y mezclado con grasas saludables (tahini, AOVE), suele sentar mucho mejor.
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Hummus de calabaza asada: La calabaza aporta fibra soluble que suaviza el tránsito.
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Hummus de pimiento rojo: Añade vitamina C, lo que multiplica la absorción del hierro del garbanzo.
- Hummus de lentejas: una versión diferente, con un sabor diferente, pero igual de nutritivo.
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Cómo tomarlo: Con palitos de zanahoria, pepino o apio o pan integral como merienda saciante.

La maravilla de la lenteja roja (o coral)
Si solo pudieras elegir una legumbre ahora mismo, que sea esta.
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Diferencia clave: No tiene pellejo (la piel externa), que es donde se concentra la mayor parte de la fibra insoluble que genera gases.
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Resultado: Se deshace al cocinarla, creando cremas suaves que se digieren de maravilla. Es ideal para cenas ligeras.
Pasta de legumbre
¿Tienes antojo de pasta pero quieres nutrientes de verdad? La pasta hecha 100% de harina de lenteja roja, guisante o garbanzo es una opción top.
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Ventaja: Se cocina en 10 minutos y la respuesta glucémica es excelente y la digestión mucho más liviana que la de la legumbre entera.
Soja texturizada
Es la carne picada vegetal.
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Por qué incluirla: Es altísima en proteína y muy versátil. Puedes usarla en una boloñesa para tus pastas o en tacos.
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Cómo prepararla: Hidrátala siempre con un caldo sabroso o agua con especias (comino, pimentón) para que tenga sabor.
Consejos prácticos para evitar los gases de las legumbres en el embarazo
No subestimes estos pasos clásicos, porque la ciencia los respalda:
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El remojo largo: Deja las legumbres en remojo al menos 12-24 horas. Cambia el agua un par de veces. Esto elimina parte de los oligosacáridos.
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Cocción prolongada: Asegúrate de que estén MUY tiernas. Una legumbre al dente es una bomba de relojería para tu colon.
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Masticar, masticar y masticar: La digestión empieza en la boca. Si tragas sin masticar bien, le das a tu estómago un trabajo que, ahora mismo, no puede hacer.
Cuándo consultar con un profesional
Aunque los gases son normales, no tienes por qué vivir sufriendo. Consulta con tu médico y tu nutricionista si:
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El dolor por gases es tan agudo que te impide hacer vida normal.
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Tienes diarreas frecuentes o estreñimiento severo que no mejora con la fibra.
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Sientes una acidez constante que te impide descansar.
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Has empezado a restringir grupos de alimentos por miedo al malestar (esto puede llevar a deficiencias nutricionales).
Conclusión: Disfrutar de las legumbres en el embarazo es posible
Comer legumbres en el embarazo no debería ser un acto de valentía, sino un placer nutricional. Recuerda que no tienes por qué hacerlo perfecto desde el primer día. Empieza introduciendo la lenteja roja o un poquito de hummus, experimenta con el comino y escucha a tu cuerpo.
No estás haciendo nada mal si un día te sientan peor; tu cuerpo está haciendo un trabajo increíble creando vida y es normal que necesite un poco de ayuda extra. Con estas estrategias, pasarás de sentirte como un globo a sentirte nutrida, con energía y, sobre todo, tranquila.
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