Te dan los resultados del cribado del primer trimestre de tu embarazo y hay una palabra en tu cabeza que no puedes dejar de buscar en Google: preeclampsia. «Ok, me han diagnosticado riesgo alto de preeclampsia». Tu obstetra te ha dicho que no te preocupes, que te tomes la pastilla que te ha mandado hasta la semana 36 y poco más. Y tú llegas a casa, te sientas y el agobio se instala sin pedir permiso.
Si esto te acaba de pasar, lo primero que quiero decirte es que te entiendo perfectamente. El diagnóstico de riesgo alto de preeclampsia asusta, y una parte de ese miedo viene de no saber exactamente qué significa para ti ahora mismo, qué puedes hacer y qué no está en tu mano. Como nutricionista especializada en embarazo, hoy voy a intentar darte lo que más necesitas en este momento: claridad, sin alarmismos y con cosas concretas que puedes hacer desde ya. Entender qué implica el diagnóstico de riesgo alto de preeclampsia es el primer paso para dejar de tener miedo.
Qué significa exactamente que te hayan diagnosticado riesgo alto de preeclampsia
Lo primero es entender qué es y qué no es. Porque la palabra suena grave, y a veces la información que encontramos en internet lo hace sonar todavía peor de lo que es en la mayoría de los casos.
La preeclampsia es una complicación del embarazo que aparece después de la semana 20 y que se caracteriza por tensión arterial elevada —por encima de 140/90— acompañada de proteína en la orina o de alguna alteración en el funcionamiento de riñón, hígado o plaquetas. Ocurre entre el 2 y el 10% de los embarazos, lo que significa que no es tan rara, y también que hay mucha experiencia médica acumulada en su seguimiento y manejo.
Lo que sí está en tu mano después de que te hayan diagnosticado riesgo alto de preeclampsia
El abordaje del riesgo de preeclampsia es médico y tu equipo sanitario es quien lo dirige. Eso no cambia. Pero hay un espacio real, importante y respaldado por la evidencia, donde la alimentación y los hábitos después de que te hayan diagnosticado el riesgo alto de preeclampsia pueden ayudarte a acompañar ese tratamiento y a sentirte menos a merced de las circunstancias.
Controla la sal, pero no la elimines
Lo de «vigila la sal» que te han dicho tiene sentido, pero hay que matizarlo. No se trata de eliminar la sal, sino de reducir el sodio de los alimentos procesados y ultraprocesados, que es donde realmente está el problema. Un plato de comida casera aderezado con una pizca de sal yodada no es el enemigo. Lo que dispara la tensión es el sodio oculto en embutidos y fiambres (cocinados, sí), conservas, precocinados, salsas industriales y bollería.
Lo importante será priorizar que la mayoría de tu comida sea casera y basada en ingredientes frescos.
El potasio es tu aliado para controlar la preeclampsia
El potasio contrarresta directamente el efecto del sodio en la tensión arterial. Y lo mejor es que sus fuentes son alimentos que ya deberían estar en tu dieta: plátano, aguacate, patata cocida, legumbres, espinacas, tomate. No necesitas ningún suplemento especial. Solo priorizar estos alimentos en tu día a día.
El calcio importa más de lo que crees
La suplementación con calcio es una de las pocas intervenciones nutricionales con evidencia sólida en la prevención de la preeclampsia, pero en mujeres con ingesta insuficiente y tras revisar tu analítica. Al menos asegúralo en tu alimentación: lácteos, tofu hecho con sales de calcio, verduras de hoja verde, brócoli, kale, almendras y sardinas en conserva con espina son tus mejores fuentes alimentarias. Si tu dieta es baja en calcio, coméntalo con tu equipo médico o valora la ayuda profesional de una nutricionista porque puede tener sentido suplementar.
Los omega-3 ayudan a controlar la inflamación
La preeclampsia tiene un componente inflamatorio importante, y los ácidos grasos omega-3 tienen un efecto antiinflamatorio demostrado. Pescado azul pequeño —sardinas, boquerones, caballa, salmón— dos o tres veces por semana es la forma más directa de incorporarlos. Y en este caso la suplementación sí suele ser necesaria, priorizando el omega 3 de tipo DHA.
Magnesio
El magnesio tiene un papel directo en la regulación de la tensión arterial: relaja la musculatura lisa de los vasos sanguíneos y ayuda a que la presión no se dispare.
Sus mejores fuentes alimentarias son las semillas de calabaza, las espinacas cocidas, las legumbres, los frutos secos y el chocolate negro.
Vitamina D
La relación entre vitamina D y preeclampsia lleva años estudiándose: los niveles bajos de vitamina D se asocian con mayor riesgo de desarrollarla. Y lo más relevante para ti es que el déficit de vitamina D en embarazadas españolas es mucho más frecuente de lo que parece, incluso viviendo en zonas con mucho sol.
Si no tienes tu analítica reciente, pide que te la incluyan en la próxima. La exposición solar de 15-20 minutos al día en brazos y piernas ayuda, pero casi siempre no es suficiente y se necesita suplementar con vitamina D3. Tu prenatal puede no estar cubriendo la cantidad que necesitas en este momento concreto, así que vale la pena revisarlo con los profesionales que te estén acompañando.
Hidratación: más importante de lo que parece
La deshidratación concentra la sangre y puede empeorar la tensión. Beber suficiente agua al día ayuda a que los riñones funcionen mejor y a mantener el volumen sanguíneo adecuado.

Qué comer si te han diagnosticado riesgo alto de preeclampsia: 5 alimentos que ayudan
01 Aguacate
Potasio + Grasas saludables
Rico en potasio y en grasas monoinsaturadas que favorecen la salud cardiovascular. Media unidad al día es una forma sencilla de sumar potasio sin esfuerzo. En tostada, en ensalada o directamente con un poco de limón y sal.
02 Sardinas en conserva
Omega-3 + Calcio
Son la fuente más accesible de omega-3 y calcio a la vez, gracias a las espinas blandas. Una lata un par de veces por semana aporta los dos nutrientes que más importan en la preeclampsia. En tostada, con ensalada o como parte de un plato principal.
03 Yogur griego natural
Calcio + Proteína
Aporte de calcio de alta biodisponibilidad, proteína de calidad y sin sodio añadido. Es uno de los snacks más completos que puedes tener a mano. Añádele nueces y fruta para hacerlo todavía más nutritivo y saciante.
04 Espinacas y verduras de hoja verde
Potasio + Magnesio + Calcio
Concentran tres de los minerales más importantes en el manejo de la tensión: potasio, magnesio y calcio vegetal. Salteadas, en ensalada, en tortilla o en un puré. Son fáciles de incluir a diario y su impacto nutricional es enorme.
05 Legumbres
Potasio + Proteína + Fibra
Las lentejas, los garbanzos y las alubias aportan potasio, proteína vegetal y fibra. Además tienen un índice glucémico moderado que ayuda a mantener estable el azúcar en sangre, otro factor relevante en la preeclampsia. Un plato de legumbres dos o tres veces por semana es de las mejores inversiones nutricionales que puedes hacer ahora mismo.

Qué conviene reducir o evitar con el diagnóstico de riesgo alto de preeclampsia
- Ultraprocesados y precocinados: son la principal fuente de sodio oculto. Embutidos, sopas de sobre, salsas industriales, snacks salados y comida rápida.
- Cafeína en exceso: no hay que eliminarla por completo, pero sí reducirla a una taza al día. La cafeína puede elevar temporalmente la tensión arterial.
- Alcohol: contraindicado en cualquier embarazo.
Señales de alerta que no debes ignorar si te han diagnosticado riesgo alto de preeclampsia
Con el diagnóstico de riesgo alto de preeclampsia es fundamental que sepas distinguir lo que es habitual de lo que requiere atención inmediata. Llama a tu matrona o acude a urgencias si notas:
🔴 Consulta urgente si tienes:
- Dolor de cabeza intenso que no cede con paracetamol.
- Alteraciones visuales: ver destellos, puntos o visión borrosa.
- Dolor agudo bajo las costillas del lado derecho.
- Hinchazón repentina y muy marcada en cara, manos o pies.
- Tensión arterial por encima de 160/110 en casa.
No esperes a la próxima revisión si aparece alguno de estos síntomas. El seguimiento estrecho de tu equipo médico es la parte más importante del manejo de la preeclampsia, y para eso necesitas comunicarte con ellos cuando algo no va bien.

Lo que no puedes controlar y lo que sí cuando te han diagnosticado riesgo alto de preeclampsia
Una de las cosas más difíciles del diagnóstico de riesgo alto de preeclampsia es la sensación de pérdida de control. Has hecho todo bien y aun así ha aparecido. Y eso es frustrante y agotador emocionalmente.
Lo que no puedes controlar: la genética, la implantación placentaria, los factores inmunológicos que han desencadenado todo esto. Eso no depende de ti y nunca dependió.
Lo que sí puedes controlar: cómo comes, tu suplementación, cómo descansas, cómo te hidratas y cómo te acompañas. Esas cuatro cosas no van a revertir el diagnóstico, pero sí tienen un impacto real en cómo evoluciona y en cómo te sientes mientras tanto. Y en un momento en que tan pocas cosas están en tu mano, eso importa mucho.
Resumen: lo que necesitas llevarte de este artículo si te han diagnosticado riesgo alto de preeclampsia
- El diagnóstico de preeclampsia no significa que hayas hecho algo mal. Hay factores fuera de tu control que han intervenido.
- El tratamiento es médico y lo dirige tu equipo sanitario. La alimentación acompaña y apoya, no sustituye, pero aporta mucho en la prevención.
- Reduce el sodio de los procesados, no la sal de la comida casera.
- Prioriza potasio, calcio, magnesio, vitamina D y omega-3: aguacate, sardinas, yogur, espinacas y legumbres son tus mejores aliadas ahora mismo.
- Bebe suficiente agua.
- Conoce las señales de alerta y no esperes a la próxima cita si aparece alguna.
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