Llevas semanas durante tu embarazo mirando la bandeja de jamón serrano en el frigorífico resignada, como si fuera el enemigo. Porque sí, el jamón serrano en el embarazo tiene fama de estar prohibido, y lo entiendes, pero el antojo está ahí, firme, instalado, recordándote en cada aperitivo familiar que tú eres la única que no puede ponerse ese platito .
Buenas noticias: el jamón serrano en el embarazo no está prohibido. Lo que no es seguro es comerlo crudo. Pero cocinado, con calor que llegue a todos los rincones de esa loncha, es completamente seguro. Y hay formas de cocinarlo que están tan ricas (o más) que comerlo en crudo.
Como nutricionista especializada en embarazo, hoy voy a contarte por qué funciona así y darte 6 recetas originales con jamón serrano para el embarazo que van a callar ese antojo de una vez por todas.
Por qué el jamón serrano en el embarazo necesita calor
El jamón serrano es un embutido curado, no cocinado. Y aquí está la clave de todo: el proceso de curado, por muy largo que sea y aunque se hable de 36 o 48 meses, no elimina por completo el riesgo de listeria. El calor la mata y el curado no.
La listeria, además, tiene una característica especialmente molesta: resiste perfectamente la congelación. Así que si has leído por ahí que congelando el jamón antes de comerlo es suficiente para que sea seguro, lo siento, pero eso solo funciona para el toxoplasma. Para la listeria, el único método que funciona de verdad es el calor.
¿Cuánto calor? Suficiente para que el jamón cambie de textura: que se tueste, que se dore, que pierda esa flexibilidad de loncha cruda. A partir de ahí puedes comerlo con total tranquilidad. Concretamente, dos minutos a 70ªC son suficientes.
5 recetas con jamón serrano en el embarazo para calmar el antojo
01 Crackers de jamón al horno
El jamón serrano al horno se convierte en algo crujiente, intenso y completamente distinto a cómo lo conocías.
Ingredientes:
- 6-8 lonchas de jamón serrano
- Papel de horno
Cómo hacerlo:
- Precalienta el horno a 180°C.
- Coloca las lonchas de jamón extendidas sobre papel de horno en una bandeja, sin que se monten.
- Hornea 8-10 minutos hasta que estén doradas y crujientes. Vigila los últimos minutos porque se tuestan rápido.
- Deja enfriar sobre papel de cocina para que absorba el exceso de grasa.

02 Tosta de jamón, queso brie y miel con pistachos
Para cuando el antojo es de algo sofisticado pero sin energía para cocinar. El queso brie pasteurizado —que encontrarás en cualquier supermercado— se funde ligeramente con el calor del pan tostado y junto con el jamón dorado crea una combinación que parece de restaurante.
Ingredientes (para 2 tostas):
- 2 rebanadas de pan de masa madre o pan rústico
- 4 lonchas de jamón serrano
- 2-3 lonchas de queso brie pasteurizado que vaya a ir cocinado (importante)
- 1 cucharadita de miel (pasteurizada)
- Un puñado de pistachos pelados
Cómo hacerlo:
- Tuesta el pan hasta que esté bien dorado.
- En una sartén a fuego medio-alto, cocina las lonchas de jamón 1-2 minutos por cada lado hasta que estén doradas.
- Coloca el queso brie sobre el pan caliente para que se ablande con el calor.
- Añade el jamón cocinado encima, un hilo de miel pasteurizada y los pistachos troceados.

03 Pizza de jamón serrano, aceitunas negras y rúcula
La versión embarazada de la pizza más italiana que existe. El truco está en poner el jamón antes de meter al horno, no después, para que el calor lo cocine bien. La rúcula va después, ya fuera del horno, y el resultado es esa combinación de caliente y frío, crujiente y fresco que lo hace todo.
Ingredientes:
- 1 base de pizza (masa comprada o casera)
- 3-4 cucharadas de salsa de tomate
- 150 g de mozzarella (pasteurizada)
- 6-8 lonchas de jamón serrano
- Aceitunas negras en rodajas
- Un puñado de rúcula bien lavada
- Aceite de oliva y pimienta negra
Cómo hacerlo:
- Precalienta el horno a 220°C.
- Extiende la salsa de tomate sobre la base, añade la mozzarella, las aceitunas y coloca las lonchas de jamón por encima.
- Hornea 12-15 minutos hasta que la masa esté crujiente y el jamón bien cocinado y ligeramente tostado en los bordes.
- Al sacar del horno, añade la rúcula fresca y un hilo de aceite de oliva.

04 Huevos revueltos con jamón crujiente
El desayuno más proteico y más sabroso del embarazo, listo en menos de diez minutos. El jamón serrano cocinado en la sartén antes que los huevos añade una textura crujiente que eleva completamente el plato. Y si tienes sal de trufa o aceite de trufa en casa, úsalo: el resultado es de domingo.
Ingredientes (para 1 persona):
- 3 huevos
- 3-4 lonchas de jamón serrano
- 1 cucharada de mantequilla
- Cebollino fresco para decorar
Cómo hacerlo:
- En una sartén a fuego medio, cocina las lonchas de jamón 1-2 minutos hasta que estén doradas y crujientes. Sácalas y resérvalas.
- En la misma sartén, baja el fuego al mínimo y añade la mantequilla.
- Bate los huevos y añádelos a la sartén. Remueve despacio hasta que cuajen y queden bien cocinados
- Sirve con el jamón crujiente por encima y cebollino.

05 Croquetas de jamón express con bechamel de coliflor
Las croquetas de jamón son posiblemente la forma más satisfactoria de comer jamón en el embarazo, y tienen una ventaja enorme: puedes hacer una tanda grande, congelarlas antes de freírlas o hacerlas en tu air fryer y tenerlas listas para los días de poca energía. Esta versión usa coliflor en la bechamel para añadir nutrientes sin que se note nada en el sabor.
Ingredientes (para unas 20 croquetas):
- 150 g de jamón serrano picado muy fino
- 200 g de coliflor cocida
- 500 ml de leche entera
- 3 cucharadas de harina
- 2 cucharadas de mantequilla
- Nuez moscada, sal y pimienta
- Pan rallado y huevo para rebozar
- Aceite para freír
Cómo hacerlo:
- Tritura la coliflor cocida con un poco de leche hasta obtener un puré fino.
- En un cazo, derrite la mantequilla y añade la harina. Cocina 2 minutos removiendo.
- Añade el puré de coliflor y el resto de la leche poco a poco, sin parar de remover, hasta obtener una bechamel espesa.
- Incorpora el jamón picado, nuez moscada, sal y pimienta. Cocina 5 minutos más.
- Vierte en una bandeja, tapa con film a piel y refrigera al menos 2 horas.
- Forma las croquetas, reboza en huevo y pan rallado, y fríe en aceite bien caliente.
La regla de oro para el jamón serrano en el embarazo
Si te llevas una sola cosa de este artículo que sea esta: el jamón serrano en el embarazo es seguro cuando ha recibido calor suficiente para cambiar de textura. Que se dore, que se tueste, que pierda la flexibilidad de loncha cruda. A partir de ahí, puedes comerlo sin pensar en ello. Y lo mismo para todos los embutidos.
Resumen: lo que necesitas recordar
- El jamón serrano crudo no es seguro en el embarazo por el riesgo de listeria y toxoplasma.
- Congelar no es suficiente para eliminar la listeria. Solo el calor lo hace.
- El curado tampoco elimina los riesgos al 100%..
- Cocinado es completamente seguro y además está buenísimo.
- Estas 5 recetas son tu solución para el antojo de jamón durante el embarazo.
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