Marisco en el embarazo: qué puedes comer y qué no

Mujer embarazada comiendo gambas a la plancha, un ejemplo de marisco en el embarazo bien cocinado

Marisco en el embarazo: qué puedes comer (también en Navidad)

La bandeja de langostinos llega a la mesa y, antes de que te dé tiempo a coger uno, ya tienes a media familia mirándote: «¿Tú puedes comer eso?». Y tú, que hasta hace unos meses te ponías las botas, ya no lo tienes tan claro. Pasa en Nochebuena, en la paella del domingo y en el chiringuito en verano: el marisco en el embarazo es una de esas dudas que aparecen justo cuando tienes el plato delante.

Si te ha pasado, te entiendo perfectamente. Soy Ana, nutricionista especializada en embarazo y posparto, y es una de las preguntas que más me hacen las mamás a las que acompaño, sobre todo cuando se acercan las fiestas. La buena noticia es que la respuesta tranquiliza mucho más de lo que te imaginas.

En este artículo te cuento qué marisco es seguro en el embarazo, cuál es mejor dejar para después del parto, un matiz sobre el marisco precocido, qué pasa con las cabezas de las gambas y cómo disfrutar de la mesa de Navidad sin estar pendiente de cada bocado.

📖 Si tu duda es más amplia y quieres saber qué pescado puedes comer, te lo cuento en qué pescado puedo comer en el embarazo.

¿Se puede comer marisco en el embarazo? Sí, y te conviene

Vamos con lo primero, porque es lo que más alivio da: el marisco no está prohibido en el embarazo. Bien cocinado, es un alimento estupendo para ti y para tu bebé.

  • Hierro: almejas, berberechos y mejillones están entre los alimentos más ricos en hierro que existen, y además es hierro del que mejor se absorbe.
  • Yodo: imprescindible para el desarrollo del cerebro y del sistema nervioso de tu bebé.
  • Vitamina B12 y zinc, que ayudan a prevenir el cansancio y a cuidar tus defensas.
  • Proteína de calidad con muy poca grasa.
  • Poco mercurio: a diferencia del pez espada o el atún rojo, el marisco tiene niveles bajos.

💡 ¿Y si lo como, mi bebé tendrá alergia al marisco? No. Las guías actuales de alergia, como las de la Academia Europea de Alergia, desaconsejan quitar alimentos alergénicos durante el embarazo para «prevenir» alergias en el bebé, porque no funciona. Si tú no eres alérgica, puedes comerlo.

📖 Si quieres saber más sobre el hierro, te lo explico en hierro en el embarazo.

Lo que de verdad importa: crudo no; bien cocinado, sí

Toda la seguridad del marisco en el embarazo se resume en una idea: cocinado sí, crudo no. El marisco crudo puede estar contaminado con bacterias como la listeria, virus y algunas toxinas que en el embarazo conviene evitar. El calor acaba con casi todo eso.

¿Se pueden comer gambas, langostinos, cigalas, bogavante estando embarazada?

Los crustáceos están bien cocinados cuando:

  • La carne está opaca y firme, sin zonas translúcidas ni gelatinosas.
  • El color ha cambiado del todo: las gambas y los langostinos pasan de grisáceos a rosados o anaranjados.
  • Al cortar la pieza más gruesa, el centro está igual de hecho que el exterior.

Plancha, horno, cocidos, al ajillo, en arroz o en guiso: cualquier preparación vale si se cumple lo anterior. Lo que hay que evitar son los carpaccios, los tartares o las gambas «vuelta y vuelta» con el centro crudo.

¿Se pueden comer mejillones, almejas, berberechos y ostras en el embarazo?

Con los moluscos de concha, la regla es igual de sencilla:

  • Cocínalos hasta que se abran y deja que sigan unos minutos más al fuego o al vapor.
  • Los que no se abran, deséchalos. No intentes forzarlos.
  • Las ostras crudas, mejor para después del parto. Es el marisco más típico de comer crudo, y justo por eso es de los que más intoxicaciones produce. Si te apetecen, que sean gratinadas o hechas al horno.

Las conservas son otro cantar: mejillones, berberechos, almejas o navajas en lata son totalmente seguros, porque se esterilizan con calor durante su elaboración. Son una salvación para un picoteo rápido.

Mejillones al vapor bien abiertos y cocinados, aptos para embarazadas

El marisco precocido en el embarazo: el matiz que casi nadie cuenta

Aquí está el detalle que más sorprende a las mamás a las que acompaño, y que no vas a leer en muchos sitios.

No es lo mismo el marisco que cueces tú en casa y te comes al momento que el marisco que se compra ya cocido y se come frío directamente de la nevera: langostinos cocidos de bandeja, gambas peladas cocidas, pulpo cocido envasado, buey de mar cocido…

¿Por qué? Porque la listeria tiene una particularidad: es capaz de crecer en la nevera. Si el producto se contamina después de cocerlo, durante el pelado o el envasado, puede multiplicarse en frío hasta el día que te lo comes. Por eso las autoridades sanitarias de Reino Unido y Australia recomiendan a las embarazadas que este tipo de marisco precocido y listo para comer se caliente hasta que humee antes de tomarlo. En España, la AESAN aconseja en sus recomendaciones para embarazadas evitar, en la misma línea, los alimentos envasados listos para consumir con pescado y derivados.

Esto no quiere decir que tengas que renunciar a los langostinos. Hay dos soluciones muy fáciles:

  • Cuécelos tú en casa y cómetelos ese mismo día. Puedes servirlos templados o fríos tras enfriarlos en la nevera, pero recién hechos, no de una bandeja que lleva días refrigerada.
  • Si los compras cocidos, dales un golpe de calor: un salteado rápido con ajo, a la plancha o al horno, hasta que estén bien calientes.

⚠️ Lo mismo pasa con las sobras. Si sobra marisco de una comida, guárdalo en la nevera en menos de dos horas y, si lo vas a comer al día siguiente, caliéntalo bien antes.

Langostinos cocidos salteados en sartén hasta que humean para comerlos con seguridad en el embarazo

Las cabezas de gambas y langostinos: mejor no chuparlas

Sé que duele, porque es lo más sabroso. Pero en las cabezas de las gambas, los langostinos y las cigalas se encuentra el hepatopáncreas, un órgano que acumula cadmio, un metal pesado que el cuerpo elimina muy despacio. Lo mismo pasa con la carne oscura del cuerpo del buey de mar, el centollo o el cangrejo.

La AESAN recomienda a toda la población, no solo a las embarazadas, limitar al máximo comer o chupar las cabezas de los crustáceos. En el embarazo, con más motivo.

Lo que sí puedes hacer:

  • Comer tranquila el cuerpo de gambas y langostinos, y las patas y pinzas del buey de mar o el centollo.
  • Usar los fumets y caldos de marisco con moderación. Llevan algo de cadmio de las cabezas, pero mucho menos que comerlas directamente.

Tabla del marisco en el embarazo: qué sí, qué con cuidado y qué no

Marisco ¿Se puede? Cómo
Gambas, langostinos, cigalas, bogavante ✅ Sí Bien cocinados, sin chupar las cabezas
Mejillones, almejas, berberechos, navajas ✅ Sí Bien cocinados; desecha los que no se abran
Conservas de marisco (mejillones, berberechos, almejas…) ✅ Sí Tal cual, son seguras
Calamares, sepia, pulpo ✅ Sí Bien cocinados y calientes
Gulas y surimi ⚠️ Con cuidado Mejor calientes, como las gulas al ajillo
Marisco precocido de nevera (langostinos de bandeja, pulpo envasado, buey cocido) ⚠️ Con cuidado Calentarlo hasta que humee o cocerlo tú en casa
Carne oscura de buey de mar, centollo o cangrejo ⚠️ Mejor evitar Por el cadmio; las patas sí
Cabezas de gambas y langostinos ❌ No Por el cadmio
Ostras crudas ❌ No Gratinadas o al horno, sí
Marisco crudo o poco hecho (carpaccio, tartar, ceviche) ❌ No Riesgo de listeria, virus y toxinas

Marisco en el embarazo en Navidad: cómo disfrutar de la mesa sin miedo

Diciembre es el mes del marisco por excelencia, y también el de las dudas. Como nutricionista especializada en embarazo, te digo una cosa: la Navidad embarazada no tiene por qué ser la Navidad del pan con aceite. Con un par de cambios, puedes comer de casi todo lo que hay en la mesa.

  • La bandeja de langostinos o gambas cocidas: pide que se cuezan en casa ese mismo día, o pásate tu ración por la plancha unos segundos. Y no chupes las cabezas, aunque el cuñado de turno insista en que «es lo mejor».
  • El cóctel de gambas: perfecto si las gambas están recién cocidas y la salsa rosa se hace con mayonesa comercial, que lleva huevo pasteurizado. La mayonesa casera con huevo crudo, mejor no.
  • El salpicón de marisco: con marisco recién cocido en casa, sin problema.
  • Los mejillones al vapor, las almejas, las zamburiñas o las navajas a la plancha: bien hechos y calentitos, todos tuyos.
  • Las gulas al ajillo: calientes, adelante.
  • El picoteo de latas (mejillones en escabeche, berberechos, almejas): seguro y sin pensar.
  • Las ostras: este año, gratinadas.

💡 Si cenas fuera o en casa de otros, no hace falta que des explicaciones a nadie. Elige los platos calientes y bien hechos, pásate tu ración por la sartén si hace falta y disfruta de la compañía.

📖 Si quieres una guía completa de toda la mesa navideña (embutidos, quesos, patés, brindis…), la tienes en qué comer en Navidad embarazada. Y para el postre, aquí te dejo mi artículo sobre dulces navideños en el embarazo.

Y si estás leyendo esto en pleno verano, con una paella delante o en un chiringuito, todo lo anterior vale igual: caliente, bien hecho y sin chupar cabezas.

Embarazada sirviéndose cóctel de gambas y langostinos en la cena de Nochebuena

Resumen: lo que necesitas llevarte de este artículo

  • El marisco en el embarazo está permitido y es muy nutritivo: hierro, yodo, B12 y proteína con poco mercurio.
  • Cocinado sí, crudo no. Carne opaca y firme en crustáceos; moluscos abiertos y unos minutos más al fuego.
  • El marisco precocido que se come frío, mejor calentarlo o cocerlo tú en casa el mismo día.
  • Las cabezas de gambas y langostinos y la carne oscura del buey o el centollo, fuera por el cadmio.
  • Las ostras crudas, para después del parto. Las conservas de marisco son seguras.
  • En Navidad, platos calientes y bien hechos, mayonesa comercial en la salsa rosa y nada de chupar cabezas.

¿Y si estas fiestas pudieras comer sin estar pendiente de cada plato?

Las comidas señaladas son justo cuando más dudas aparecen en tu embarazo: la mesa llena, la familia opinando y tú intentando acordarte de qué podías y qué no. No tienes por qué vivirlo así, ni resolverlo sola.

En No Drama, Mama trabajamos exactamente eso: que sepas qué comer en cada situación, en casa, en un restaurante o en la cena de Nochebuena, para que disfrutes de la comida y de tu embarazo con tranquilidad.

Si quieres saber cómo puedo ayudarte, puedes conocer el programa aquí:

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Será un placer caminar contigo en esta nueva etapa 💙

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