Estás ahí, sentada en el sofá después de comer, sintiendo que tu tripa va a explotar y preguntándote si realmente es tan buena idea comer legumbres en el embarazo. No es solo el espacio que ocupa tu bebé; es esa sensación de hinchazón, de gases atrapados y de una digestión que parece que no va a terminar nunca. Miras el plato de lentejas que te acabas de comer (porque sabes que son buenísimas para el hierro) y piensas: "¿De verdad merece la pena este malestar?". Solo de pensar en la cena, ya te sientes pesada. A menudo, cuando comentas esto en la revisión o con otras mamás, la respuesta es un encogimiento de hombros: "Es normal, el embarazo es así" o el clásico "Pues no las comas". Pero tú sabes que tu cuerpo necesita nutrientes de calidad y no quieres renunciar a un grupo de alimentos tan completo solo porque tu sistema digestivo haya decidido ir a paso de tortuga. No estás exagerando; la pesadez por las legumbres en el embarazo es real, pero no tiene por qué ser tu norma diaria. Como nutricionista especializada en embarazo, quiero decirte algo alto y claro: puedes comer legumbres sin terminar con la tripa como un globo. En este artículo vamos a desterrar el miedo a los gases y te voy a enseñar, paso a paso cómo preparar las legumbres en el embarazo para que sean tus mejores aliadas y no tu peor pesadilla digestiva. ¿Por qué las legumbres en el embarazo causan …










