Acabas de terminar de comer. Plato lleno, comida caliente, todo bien. Y diez minutos después tu estómago vuelve a rugir como si no hubieras comido en horas. El hambre en el embarazo puede llegar a ser así: una sensación de no tener fondo que no entiende de horarios ni de sentido común. Y encima aparece el miedo. ¿Estoy comiendo demasiado? ¿Voy a engordar más de la cuenta? ¿Debería controlarme más? Si te has hecho alguna de estas preguntas, tranquila: es uno de los síntomas más comunes del segundo trimestre del embarazo. Tu cuerpo está haciendo un trabajo titánico y pidiéndote combustible para seguir. Como nutricionista especializada en embarazo, hoy voy a contarte por qué ocurre, cómo distinguir cuándo es hambre real y cuándo es otra cosa, y cómo saciarte de verdad sin entrar en la trampa de la restricción. Por qué el hambre en el embarazo parece no tener límite El hambre voraz en el embarazo no es un capricho tuyo ni tampoco un síntoma de que estés comiendo mal. Es la respuesta lógica a lo que tu cuerpo está haciendo por dentro. El gasto metabólico se dispara durante el segundo trimestre de embarazo Durante el embarazo, tu organismo no solo alimenta al bebé: está creando la placenta, expandiendo el volumen de sangre hasta un 45%, haciendo crecer el útero, los pechos y los tejidos de soporte. Todo eso tiene un coste energético real. A partir del segundo trimestre, las necesidades calóricas aumentan entre 200 y 300 calorías diarias, y …










