Estás en la cocina intentando preparar la cena. Abres la nevera, ves el pollo y tu estómago dice que no. Tampoco el atún. Tampoco el huevo. Llevas días sobreviviendo a base de arroz blanco, tostadas y alguna fruta que consigues tolerar. Sabes que tienes que comer proteína para el bebé, pero el cuerpo simplemente no te deja. Y entonces te preguntas: ¿puedo tomar proteína en polvo en el embarazo? Si te has sentido así, quiero que sepas algo: no estás exagerando y no estás haciendo nada mal. Tu cuerpo está enviando señales muy claras. Como nutricionista experta en embarazo, voy a contarte todo lo que necesitas saber: cuándo tiene sentido planteárselo, cuándo no hace falta, cómo elegir una opción que sea realmente segura y cómo tomarla para que no te revuelva el estómago. ¿Necesitas proteína en polvo en el embarazo o es un mito? Vamos a ser directas: la mayoría de las embarazadas no necesitan ningún suplemento de proteína si su alimentación incluye huevos, lácteos, legumbres, algo de carne o pescado. Punto. Pero hay situaciones reales en las que el cuerpo no puede cubrir esas necesidades con comida, y ahí es donde este suplemento deja de ser un capricho y se convierte en una herramienta de verdad. Cuándo SÍ tiene sentido planteárselo Tienes náuseas intensas o hiperémesis gravídica y apenas puedes retener alimentos sólidos. Tienes asco total a la carne, el pescado o los huevos y llevas días sin poder comer nada de proteína animal. Sigues una dieta vegetariana o vegana y tus fuentes habituales …










